Primero el termómetro, después la medicina
El diagnóstico arranca por las posiciones de salida: cómo venía cada fuerza en la última elección comparable, qué dicen las encuestas públicas recientes y qué tan fuerte o débil es cada candidatura. No para imitar al puntero, sino para saber qué clase de juego estás jugando. La distinción madre es esta: si vas arriba o peleando el segundo, tu contienda es mayormente de preferencia: persuadir, instalar mensaje, cambiar voluntades. Si vas abajo y la elección se ve perdida, tu palanca real suele ser la participación: mover a los tuyos que no salen, porque convencer al rival cuesta el doble y rinde la mitad. Y hay un tercer tipo, el más traicionero: la contienda de tercero incómodo, donde nadie cree que ganes pero tú puedes inclinarla —ahí tu estrategia no es la fe en ganar: es definir qué voto tuyo decide a quién NO le alcanza.
Segunda y tercera lectura: el terreno y el calendario. El campo de batalla real se ve en resultados por sección: dónde hubo empate, dónde el rival gana con poca participación, dónde «tu» gente vota poco —ahí se decide casi todo, y no es «todo el municipio». El calendario lo ponen los momentos: días de registro, arranque formal, debates, la última semana —y también los momentos de la vida local: ferias, cosechas, crisis de agua. Cada momento es una decisión estratégica de qué decir y dónde estar, no un hueco que «hay que llenar con actividad». Regla final de honestidad: el diagnóstico se escribe para que te contradiga. Si el único dato que consultas es el que te anima, ya no estás diagnosticando: estás torciendo el termómetro porque te marcó fiebre.
[Las cuatro lecturas del diagnóstico]
Esta actividad interactiva ('Explicacion visual') requiere el motor completo de Lumbre. El contenido estatico se muestra arriba; para la experiencia interactiva, visita la version online de este objeto.
En tu municipio, la última elección: el rival ganó 48-34 pero con participación del 52%. Tu fuerza partidista histórica es 30% y la candidatura opositora es débil y conflictiva. Sin encuesta propia aún, ¿qué tipo de contienda sugiere el DIAGNÓSTICO?
El diagnóstico de contienda debe escribirse de forma que CONTRADIGA a la campaña: si solo se consultan los datos que animan, el ejercicio deja de ser diagnóstico.
Autocomprobación
Cuatro frases sobre diagnosticar una contienda. En cuál se coló el error:
- El tipo de contienda —preferencia o participación— decide dónde se gasta la estrategia.
- Sin encuesta contratada no se puede leer siquiera el tipo de contienda inicial.
- El campo de batalla se identifica en resultados históricos por sección, no en «todo el estado».
- Los momentos del calendario electoral y local mandan sobre la agenda de actividades.
Identifica la linea con error.
Toma la última elección de tu municipio o distrito (los resultados por sección están en datos abiertos del INE o del organismo local). Responde en media cuartilla: posiciones de salida de las tres primeras fuerzas, si la participación subió o bajó respecto al proceso anterior, y DOS secciones o colonias donde crees que estuvo la diferencia real. Termina con tu lectura del tipo de contienda para quien aspire a ganarla la próxima vez.