Ocho palabras con consecuencias
El artículo 15 de la LGRA enlista los principios a los que están obligados todos los servidores públicos: legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad, eficiencia, economía, disciplina y objetividad (NORMA NACIONAL). No son un mural en la oficina: son el estándar con el que un órgano interno de control evalúa tu conducta, y las faltas administrativas están redactadas como violaciones concretas de esos principios. Conviene tomarlos uno por uno con ejemplos de tu vida real. Legalidad: actuar solo con base en norma aplicable (el eco del art. 16 constitucional). Honradez: no usar el cargo para beneficio propio o de terceros —el «me llevo la mitad, pero chiquito» es la clásica. Lealtad: al cargo y a la institución, no a la persona que te puso; lealtad institucional no significa tapar faltas (de hecho la obligación de denunciar está encima). Imparcialidad: decidir sin preferencias, colores o deudas políticas.
Siguen eficiencia (lograr el fin público con el menor desgaste posible: un trámite de tres días cuando podía ser de uno también es una falta de cuidado del erario), economía (gastar con austeridad funcional: no «no gastar», sino no desperdiciar: la licitación exprés que cuesta 30% más es un problema de economía), disciplina (observar los procedimientos y las líneas de responsabilidad: el «yo siempre he hecho las cosas así» sin sustento es indisciplina con firma) y objetividad (decidir con criterios técnicos y documentados, no con simpatías: asignar el programa a la colonia amiga «porque siempre le ha tocado» es subjetividad disfrazada de costumbre). Haz una sola cosa con esta lista: conviértela en preguntas antes de firmar. ¿Tengo norma? (legalidad) ¿Esto me beneficia a mí o a los míos? (honradez) ¿Lo decidiría igual si el interesado no fuera mi gente? (imparcialidad y objetividad) ¿Hay una forma más barata y más rápida? (eficiencia y economía) ¿Seguí el procedimiento o mi atajo? (disciplina). El político que hace estas preguntas en voz alta, en reunión y con acta, construye el mejor expediente de defensa que existe: el de haber pensado como servidor público.
Los ocho principios, en dos filas
- Legalidad, honradez, lealtad e imparcialidad; eficiencia, economía, disciplina y objetividad: los ocho principios obligatorios del art. 15 LGRA.
Cuatro «del carácter» y cuatro «del método»: los primeros te dicen quién no debes ser en el cargo, los segundos cómo debes trabajar en él.
Para la fecha cumbre de tu programa, contratas a dedo una imprenta «de confianza» sin cotizar: sale 35% más cara pero entregas a tiempo. ¿Qué principios violas con esa decisión?
El principio de «lealtad» en la LGRA significa que un servidor público debe proteger a su superior y a su institución evitando denunciar irregularidades.
Autocomprobación
Cuatro defensas de funcionarios en una junta de aclaraciones. En cuál se coló el error:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Elige una decisión que tomaste o respaldaste este mes (en tu trabajo, tu partido, tu asociación). Pásale las siete preguntas del texto: ¿norma?, ¿beneficio propio?, ¿igual si fuera «mi gente»?, ¿más barato y rápido?, ¿procedimiento o atajo?, ¿criterio escrito?, ¿denunciarías esto si lo hiciera otro? Escribe cuál principio flaqueó.
Si te sale «ninguno flaqueó», invierte el ejercicio: ¿podrías defender esa decisión con acta pública y sin enojarte?
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